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El mejor álbum death metal de todos los tiempos, preparaba un
review para este álbum, pero afortunadamente encontré esta
reseña que los dejara sin palabras, tomada de
http://www.elportaldelmetal.com y escrita por alguien
cuyo alias es
stalker213
, y que de seguro en estos momentos esta dándose e la cbeza con
este álbum... ahi les va:
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Antes de empezar a disertar sobre la música que contiene este
disco, me gustaría aclarar dos conceptos. Me perdonaréis, pero
es absoluta y mandatoriamente indispensable que lo haga.
Si hablamos en clave Death Metal:
1 'Left Hand Path' es el Santo Grial.
2 Nicke Andersson es Jesucristo.
Amen.
Bien. Empezaré de la peor manera posible. O sea, con una
pregunta.¿'Left Hand Path' o el mejor disco de la historia del
Death Metal? Por pragmatismo, la primera porque es la forma más
corta de decirlo, pero en cualquier caso, nos hallamos ante el
disco que para bien o para mal cambio por completo las reglas
del juego (Cómo la peli de Renoir!). Después de que aquel junio
del '90, Earache soltara la bomba, ya nada volvió a ser igual.
Desconozco si alguno de vosotros conoce algún trabajo de alguna
banda que supusiera lo mismo en su género (Cream, Zeppelin,
Black Sabbath, Bathory, realmente no sé...) pero lo que está
claro es que la cara del Death Metal mutó fatalmente después de
que 'Left Hand Path' saliera a la arena del circo y se zampara a
los gladiadores, a los leones, al público y hasta al vendedor de
palomitas.Bandas como Possessed, Mantas/Death, Deathstrike o los
míticos Repulsion, habían sentado las bases, dando nombre y
forma a la criatura. Al poco, lejos de los EEUU y concretamente
en las Islas Británicas, Carcass, Bolt Thrower y Napalm Death
siguieron el proceso y ya retroceder no era factible. La
criatura había sido despertada y alguien iba a pagar las
consecuencias...1989, es el año de la fractura. Ese año, el
Death metal se confirmó como el heredero natural para suceder al
moribundo Thrash Metal que herido de muerte, veía como sus hijos
más queridos empezaban a emprender su propio rumbo librándose de
sus ligaduras más tradicionales y de sus raíces procedentes del
Heavy Metal tradicional del primer tercio de los '80. Como
decía, 1989 es el año clave para entender dónde y cuándo el
Death Metal empieza a convertirse en el género más agresivo y
aplastante que nunca hubiera conocido la tierra. En mi opinión
lo sigue siendo y siempre lo será. Aquel año, tuvieron lugar 4
lanzamientos que marcarían el futuro del género y que fijarían
las bases del Death Metal moderno:
Carcass - Symphonies of Sickness
Bolt Thrower - Realm of Chaos
Morbid Angel - Altars of Madness
Obituary - Slowly We Rot
Ese mismo año, fueron catapultados también el 'The Awakening' de
los maníacos thrashers suecos Merciless y como todos sabéis,
Sepultura sacudía los cimientos de la tierra con su apocalíptico
'Beneath the Remains'. Estos dos álbumes, no pertenecían
exactamente a las coordenadas Death Metal, pero su influencia
sobre la generación que se acercaba sería absolutamente crucial.
Mientras todo esto tenía lugar, en alguna oficina del Reino
Unido (concretamente en Nottingham), alguien reía , y su nombre
era Digby Pearson, propietario de la escudería Earache. En 1989,
absolutamente nadie podía competir con el catálogo de Earache.
Después de unos comienzos algo dudosos dando cobertura a grupos
Crust/Grind como Heresy, Napalm Death (que en el 88 ya darían la
primera campanada con el capital 'From Enslavement to
Obliteration'), Unseen Terror, O.L.D. o los olvidados Sore
Throath, la compañia iba a virar 180º y pronto cambiaría su
estrategia de mercado. Empezaba la operación Death Metal
Aquel año de 1989, Earache sacaba de una tacada tres de los
cuatro discos que nombraba anteriormente, y de propina se regaló
con otra masacre sónica de proporciones ciclopeas, el 'World
Downfall' de los zumbados Terrorizer. Pero la vuelta de tuerca
estaba por llegar... Por si todavía no lo habéis intuído, 1989
fue un año crucial para el movimiento; Capital yo diría. Pero el
año que venía, iba a ser definitivamente el de la explosión del
género en todo su apogeo. Después de casi 3 años en la brecha,
Nicke Andersson y su banda por fin conseguían editar su primer
trabajo profesional. El joven Andersson que había desperdiciado
sus días de cole dibujando en los libros, calaveras y logos de
Kiss y Slayer, decidió que había llegado el momento de montar su
propia banda y de dar el salto definitivo desde el tumulto de la
multitud hasta el escenario, donde la gente los adoraría como
los nuevos mesías de de la escena. Durante el período
(1987-1989), Nihilist se pelaron el culo tocando en una
infinidad de centros cívicos, clubes de mala muerte, casas okupa
y allá donde los dejaran hacer ruido. Tres demos (dos de ellas
posteriormente editadas en formato 7") los habían situado en el
mapa del underground extremo escandinavo, pero el recorrido
todavía era muy largo para llegar codearse con sus ídolos
Autopsy (no me olvido de su mítico 'Severed Survival' también
del '89) y por aquel entonces, el sueño todavía parecía del todo
imposible. Llegó 1989 y con él, también algunos cambios. El
primero, que Nihilist dejaban de existir para reencarnarse
Entombed, y el resto es historia. En otro orden de cosas, Johnny
Hedlund abandonó la banda para formar sus inconfundibles
Unleashed, después de una tormentosa y traúmática salida, y el
bajista Leffe Cuzner, emigraba junto a su familia, dejando el
bajo huérfano y sin propietario. En la foto quedaban Alex, Uffe,
Lars-Goran y como no, Nicke. Es la leyenda de una banda
formada por chavales cargados de ilusión y sin pretensiones, que
jugando a ser músicos, conquistaron el trono del Death Metal,
convirtiéndose en la encarnación más perfecta jamás conocida
dentro del género. Cuando en 1989 Entombed estamparon su
firma sobre el contrato que los ligaría a Earache por tres
discos, ninguno de sus integrantes puso un solo dedo sobre el
papel. En su lugar, los que firmaron el documento, fueron sus
papás, ya que los chavales no tenían la edad legal para firmar
un contrato y si esto no demuestra el genio precoz y la
extraordinaria magnitud de esta banda, que venga Tony Iommi y lo
vea. MOSH21. Esta fue la referencia del disco. La rueda empezaba
a girar. Con el disco en las manos y sin haberlo desprecintado
todavía, uno sabía que aquello era algo completamente nuevo y
diferente. Realmente, nada particular hacía advertir que aquello
no fuera otra cosa que no fuera un disco más dentro de un género
que empezaba a dar sus primeros pasos, pero el artwork de Dan
Seagrave, ya revelaba en cierto modo, que las formas de aquellos
cuatro mocosos del distrito de Skärholmen, diferían ligeramente
de las de los grupos importados desde los US. Y vaya si
diferían. Como la noche y el día. La lápida que reposa a la
izquierda de la legendaria portada reza lo siguiente: "Aquí
arden las almas de 1,000 generaciones. Únete al Club..." Como no
puede ser de otro modo, el mejor disco de la historia de un
género debe empezar con la mejor canción de la historia del
género, y eso es lo qué es 'Left Hand Path'. El principio, nos
confundía y nos dejaba a la expectativa con ese agonizante
lamento acompañado de unas espeluznantes cuerdas, pero apenas
transcurridos siete segundos la máquina empezaba a carburar y ya
no iba a parar hasta el final. No había vuelta atrás. Entombed
habían llegado para quedarse.
Lógicamente, esta no era la primera grabación que se había
llevado a cabo en el lugar, pero es oficialmente en este
momento, en el segundo (00:07) de 'Left Hand Path' cuando nace y
tiene origen el denominado Sonido Sunlight que iba a definir
categóricamente cómo iban a sonar 8 de cada 10 producciones
Death Metal de ahora en adelante. La producción era algo
absolutamente diferente a todo lo que se había estilado hasta el
momento. Las guitarras de Cederlund y Hellid (ojo, Andersson
escribió casi todo el material) sonaban como nunca antes había
sonado una guitarra, pero es que además, el bajo y en particular
las percusiones de Andersson sonaban con la misma claridad
atronadora y dejaban al aficionado al género de 1990
completamente patidifuso. Simplemente. Estaban a años luz del
resto. El talento y el genio estaban ahí, pero el buen hacer del
productor Tomas Skogsberg, no hizo sinó redimensionar a la
enésima potencia el sonido ya de por sí demoledor de la banda.
Aquel sonido crispante, denso y abrumador a partes iguales,
situó a Entombed en la cresta de una ola, sobre la cual solo
ellos podían surfear con alguna garantía de no partirse la
cabeza. Con el paso del tiempo, otros también subirían, pero
Entombed fueron los primeros.
Como es de justicia, todos debemos reconocer a Tomas Skogsberg
como uno de los principales culpables del resultado final del
disco. De la noche al día, sus manos sabias al mando de una
tabla de mezclas se convertirían en las más codiciadas del
momento entre los cientos de bandas que empezaban a grabar sus
primeros discos y que sólo querían sonar como Entombed en su
primer trabajo. Ahora bien, al margen de la brillante labor del
experto productor, uno no puede perder de vista que aquellos
enanos de apenas 17 años, habían acudido al estudio con los
deberes muy pero que muy bien hechos. La grabación tuvo lugar en
diciembre de 1989 y el verano del año siguiente... ZAS! En toda
la boca!!! Como decía, 'Left Hand Path' es la banda sonora de
aquella generación Death Metal y por extensión el mejor tema de
la historia de un género que seguiría avanzando, pero que ya no
ofrecería nunca más una obra de semejante calibre. Los riffs de
'Left Hand Path', son sencillamente indescriptibles.
Inconcebibles del todo en la cabeza de un crío de 16 años, pero
es que los más grandes lo son desde que se mean en la cuna.
Nominalmente, Nicke Andersson era el batería de la banda, pero
al margen de lo qué todo el mundo sabía, era también el que
escribia casi todo el material (me refiero a todos los
instrumentos) y las letras. Además, también fue él quien diseñó
el logo de la banda, y quien se encargó del artwork de todos sus
trabajos, hasta que el venerado Dan Seagrave (Morbid Angel,
Malevolent Creation, Suffocation, Gorguts, etc) se cruzó
providencialmente en su camino. La historia de Nicke Andersson,
la leyenda yo diría, da mucho de sí. Da tanto de sí, que su
influencia no solo afecta a sus bandas, sinó a las de sus
colegas de la época, y sinó que le pregunten a Dismember... Sigo
con 'Left Hand Path'. El tema discurre por cauces absolutamente
demenciales, y prestando atención al desarrollo de cada una de
sus secciones y el modo en el cual se entrelazan, uno advierte
de nuevo, el hecho de que Entombed y más en particular su alma
mater, Nicke Andersson, jugaba en una liga aparte, como la parte
final del tema. La parte final, mezclando un nivel de atmósfera
apabullante y una profundidad insoportablemente insondable, nos
mostraba la cara más relajada de la banda (por poco tiempo) en
perfecta harmonía con las notas compuestas por Fred Myrow y
Malcolm Seagrave (coincidencias de la vida) para la banda sonora
de 'Phantasm' (Don Coscarelli, 1979). Las rítmicas aquí cobran
un protagonismo principal, incluso cuando en (05:09) las cuerdas
de Cederlund lloran una melodía sobrecogedora.Concretamente,
esta es la mejor parte de la mejor canción del mejor disco de
Death Metal que nunca se ha parido; Lo pilláis? Respecto a las
letras, no hay que olvidar que tan solo eran críos y como tales,
de poco más podían hablar al margen de nada más que no fueran
pelis de zombies, cómics, sangre, calaveras, muerte y caos.
Fantásticos ingredientes, por otra parte. Desafortunadamente,
ninguna edición ha incluído nunca todas las letras del disco
(tan solo las del primer corte), por lo que algunas de ellas
residen todavía en el anonimato, ya que hacen falta tiempo y una
voluntad de acero, para discernir todo lo qué llegar a gruñir el
bueno de Petrov. El resto de temas, forman parte igualmente del
patrimonio universal del Death Metal. 'Drowned', 'Revel in Flesh'
y 'When Life Has Ceased' (¿en la parte central ruge Petrov o un
oso de las cavernas?) son la tríada que sucede al gran himno, y
destacar alguna de las tres por encima del resto es como tener
que escoger entre tus hijos, pero haciendo un esfuerzo
afirmaría, que es definitivamente 'Revel in Flesh' la que
destripa los límites de la brutalidad como ninguna otra.
Únicamente tomando como botón de muestra su demoledora apertura
y el riff mastodóntico que reposa en el segundo (02:03) del
tracking time, uno podría justificar tal aseveración. De nuevo
las rítmicas entran a ritmo de estampida en (02:37) sacudiendo
hasta el rincón más escondido del Planeta Tierra y uno llega a
la conclusión, de que quitar o añadir una sola nota a este
descomunal monumento a la música, sería irreparable y fatídico.'Supposed
to Rot' y 'But Life Goes On' siguen con la carnicería y estos
dos temas, encuñados durante los primeros años de su
trayectoria, marcan la etapa intermedia del disco sin bajar la
intensidad o el nivel de inspiración un solo ápice. Lo que es 'Paranoid'
a Black Sabbath, es aplicable a 'But Life Goes On' respecto a
Entombed. Es un himno íntrinsecamente ligado a todo aquel que
sienta un mínimo de aprecio por el género Death Metal. El riff
en (01:56) es para irse con él a la tumba. Andersson, el
culpable.'Bitter Loss' se revela como otro coloso que no toca
techo. Sus primeras notas ya hacen presagiar que algo
horripilante va a suceder, y esto se confirma en (00:27) cuando
Nicke sacude sus cimbales con un blast-beat marca de la casa,
acompañado de la rítmica de Alex Hellid (el hombre silencioso)
que disfruta cercenando tímpanos indiscriminadamente.
Probablemente una de las performances más brillantes de LG, sinó
la mejor, en toda su dilatada carrera.'Morbid Devourment' y 'Abnormally
Deceased' nos aproximan al final (en realidad no, porque
volveremos a darle al play) del álbum, y por lo visto aquí no
hay margen para descansitos ni para tonterías. Estos dos temas,
son otros dos trallazos a tumba abierta que reflejan el espíritu
indomable e inconformista de unos chavales del extra-radio de
Estocolmo, que lucharon por un sueño y que lo alcanzaron porque
lo merecieron más que nadie. El talento de Andersson y del resto
está fuera de duda, pero si por algo descollaron Entombed en sus
primeras épocas, fue por el hecho de ser capaces de liderar y
aglutinar a una generación entera de jóvenes disconformes con su
entorno, dando lugar al movimiento más original, masivo e
irrepetible en la historia del Metal. No es cosa de tomar a
broma o menoscabo, pero ciertamente el Death Metal ha sido el
único género originado por adolescentes de 15/16 años. Por lo
menos, esto es lo que sucedió en la grís y fría Suecia de
finales de los '80. Llegamos a 'The Truth Beyond' y Entombed, se
cuelgan los galones de Jefe que ya nadie les podría quitar. Para
ser más exactos, los entregarían por voluntad propia después de
coronarse con el descacharrante 'Wolverine Blues' del '93,
pasando el relevo a los apoteósicos At The Gates. Entombed eran
historia. Tiempo de cambios.
'Left Hand Path' es unos de esos pocos discos, que no es un
disco. En otra palabras; Es algo más que un disco. Porqué? Es
eso y más, porque ofrece un 100% de pericia y talento musical.
Porque ofrece un 100% de originalidad en un estilo en el que no
es nada fácil diferenciarse del resto. Desasiada mediocridad hoy
día. Porque ofrece un 100% de compromiso y sentido del deber con
una causa; Entombed abrieron las puertas del mercado al resto de
bandas suecas que infestarían la gloriosa escena Death Metal de
los '90. Porque ofrece un 100% en concepto de calidad del
producto, que tanto por su portada, su música y sus letras,
marcaron el standard a seguir para el resto de bandas del
planeta Death Metal. Y finalmente; Porque representa y
encarna como nada más, a un tiempo y una época en la que los
únicos motivos para dedicarse a la música eran estar con los
colegas, beberse una birrillas y pasar un buen rato. ¿Quién
puede decirme que esa no es una de las mejores etapas de su
vida? Si alguien no es capaz de ver esto, me apiado de él.
Luego vendrían 'Clandestine' y 'Wolverine Blues'. Los
adolescentes pasarían el relevo a los jóvenes, y Entombed
entraría a formar parte de la industria discográfica a nivel
profesional a full-time. Típico.
Uno tenía que ganarse el pan y seguir creciendo, y eso es lo que
hicieron, olvidándose de lo grandes que llegaron a ser
precisamente cuando no se consideraban nada más que una banda
pequeña. Así, amiguitos, es como termina la hermosa historia de
Entombed, pero no la del brillante Nicke Andersson, que al
frente de los Hellacopters (y los feroces Death Breath), sigue
demostrando que ha nacido para hacer feliz a la gente que
todavía se apasiona con la música.. |