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Los suecos
atacaron con su sexto álbum para seguir defendiendo su sonido,
muy significativo por su fina ornamentación del riff,
exquisitando a ese género llamado ‘sonido Gothenburg’ con el que
creó escuela fértil la banda At The Gates en los albores de los
’90. Este álbum se caracteriza por su sinfín de melodías y
solos, todo ello introducido en un marco estructural muy
progresivo en su mayoría, salvaguardado por la etérea
electrónica de los teclados. A mi gusto y percepción, este
Damage Done hizo ser por un momento a Dark Tranquillity como los
Iron Maiden del Death Melódico, con una asombrosa inventiva en
las seis cuerdas y un halo de neoclasicismo ochentero que
compenetra perfectamente con los ritmos Death y progresivos que
se intercalan en sus canciones. Un rumor de guitarras emerge
desde el silencio para traernos el primer corte, Final
Resistance, un tema con un agitado verso movido por el clásico
ritmo ‘tuka’ del Black Metal para pasar a un ritmo más generoso
en el estribillo, llenado por el doble bombo. Un buen comienzo.
Pero la cosa mejora aún más con el segundo tema, Hours Passed In
Exile, una canción 100 % Dark Tranquillity que hace alarde de
una gran precisión, con parones en seco y súbitas retomadas de
una sincronización y solidez pasmosas. El tema nos adentra en
una estructura general muy intrincada, formando un complejo
esqueleto rítmico fibrado por enmudecidas cuerdas, que
intercalan sutiles notas bajo la gruesa base de los bordones,
técnica que aunque antigua, por su forma tan personal de
expresarla la ha hecho suya la banda, muy asidua en sus últimos
álbumes (incluido éste), su sello de la casa. El single del
disco llega, Monochromatic Stains es un tema muy efectivo,
directo, con un estribillo demoledor a la vez que sentimental,
donde la voz de Mikael Stanne, pese a renunciar a las limpias
tesituras con las que contó en Projector, no deja de ponernos
los vellos de punta desde lo gutural en este estribillo, que es
como una pasional invocación que conmueve desde la tralla. Muy
importante presencia de los teclados de Martin. Single Part Of
Two es un seductor corte donde la densa simetría de las
guitarras de Sundin y Henriksson te arrastran en su sólido
oleaje a ese inicial ”Come with me…” de Mikael, que nos recita
desde el fuego cruzado para dejar llegar cortos puentes
melódicos y sosegados, volviendo a retomar la banda al verso.
Machacón entra sin miramientos The Treason Wall, trayendo a
cuestas una melodía llena de vida, sucediéndose otras más al
legendario estilo Maiden. Bucólico empieza después Format C: For
Cortex, un tema de muchos cambios muy bien ensamblados, hasta
que llegamos al tema-título, con pasajes de teclado rastrillados
por entrecortados riffs, que cambian a partes más oscuras y a
convulsas melodías. A veces queda sólo el bajo con la única
compañía de las teclas de Brändström, ganando en atmósferas. Un
tema repleto de cambios también. La enérgica Cathode Ray
Sunshine, con esa épica melodía inicial (una de las mejores)
brutalmente empujada por los pedales de Anders, y ese fabuloso
estribillo en el que los teclados de Martin llevan una dinámica
cantinela que poco después es imitada por las guitarras, para
luego volver a la melodía de antes. Bella parte instrumental,
muy atmosférica. Un arpegio llega sobre un fondo de teclado, The
Enemy rompe en clave de adagio a doble bombo bendecido por
cálidas salpicaduras de teclas. Después, en I, Deception, la
batería no para de inventar ritmos y matices uno tras otro,
llevándonos ella y la música a terrenos insospechados. Un tema
que va sufriendo una continua metamorfosis, en una constante
progresión, encontrándonos en el viaje vivaces melodías que
cambian a riffs en una canción siempre insatisfecha con su
propia naturaleza. El resultado es una demencial travesía muy
bien orquestada, de gran personalidad.
Tras el tétrico y severo White Noise/Black Silence, el disco se
despide con el instrumental Ex Nihilo, un tema muy ambiental,
mucho teclado bajo tímidas guitarras. Siempre es un placer para
mí saborear este disco, es una delicatessen para todo amante del
Metal elaborado, para todo fanático del virtuosismo y la
técnica. Y es que Suecia siempre trajo cosas buenas para la
música
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